Ella y muchas otras en Venezuela

LA HISTORIA DE ELLA.

No estoy muy segura de donde me encuentro, ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Ya terminó todo o todavía hay que seguir peleando?
Una mañana se encontraba ella caminando, cuando de un segundo a otro mi vida no sería del todo mía para empezar a ser de ella.

Su corazón se aceleró, sus ojos se dilataron del miedo, su cuerpo se tensó y sus pensamientos dudaban, en su cabeza solo existían amenazas (Te voy a cortar la garganta), ella miró al piso y caminó. (No veas mi cara porque te corto el cuello con la navaja). Ella tan solo se llenaba de dudas mientras una voz carrasposa, amarga y violenta ocupaba su cabeza (Concéntrate y sigue las instrucciones si no quieres aparecer en el periódico de mañana). Pidió ayuda con los labios, con la mirada, pero parecía que ese día nadie iba a molestarse siquiera en entender. Los ojos de la gente que la rodeaban la esquivaban indiferentes y cualquier gesto de ella que reclamara ayuda tan solo espantaba.

Treinta minutos de caminata no ofrecieron nunca la oportunidad de un escape, ahora su cabeza se llenaba de historias (Me he escapado dos veces del encierro, he matado, he abusado de las personas y han abusado de mí, por eso ahora soy quien soy).

Su cabeza ahora se entretenía con excusas y mentiras de su destino (Yo solo quiero salir de aquí, pretendo hacer un viaje al interior con mi familia) (Tan solo necesito para un pasaje) (Me das lo que te pido y cada quien se va para su lado).

Los treinta minutos se le hacían cada vez más largos a medida que dejaban el ruido y las personas para acercase a la montaña (No te preocupes, tan solo haz caso)

Desapareció por completo el contacto con las personas, el pánico la invadía, sus ideas se congelaron, parecía que la voz oía sus pensamientos y se alimentaba de su terror.
Ahora se encontraban cercados por monte, un pasillo de tierra y plantas que solo tenía una salida, la misma entrada.

Volvió la voz a su cabeza (Dame tu teléfono, tu reloj, tu dinero…todo) ella sacó lo que tenía y entregó sus pertenencias, tan solo quería terminar de soñar, de todos los sueños que había tenido, este en particular era un poco más real.

La voz comenzó a quejarse (No tienes nada) (Me parece que no es suficiente y vas a tener que hacer algo más)

La voz inmunda pidió un beso, ella no sabía la que ocurría, ningún plan aparecía en su cabeza, mientras su cara se llenaba de saliva asquerosa, ella solicitaba que la soltara.

La voz se volvió cuerpo, y el cuerpo de hombre le exigía mandatos repugnantes (Quítate la ropa) (Empieza a hacer lo que te digo ya, porque tu vida está en mis manos) ella estaba en blanco, mientras más fuertes se volvían los hechos más forma de sueño adquirían.

El cuerpo de ella se quedó en sostén y el cuerpo ajeno en calzoncillos.

La voz del cuerpo volvía a su cabeza (¡Chupa, chupa, dale!) el mundo de ella se distorsionaba y tan solo rogaba que la dejaran en paz. (Vas a chupármelo hasta que se le quite el olor, cuando salga la leche te la tragas). Su cuerpo y su mente se encontraban llenos de las emociones y sentimientos más aterradores y las náuseas la invadían. Estaba siendo manipulada, y por fin su mente entendió que no iba a correr el riesgo de creer que todo era un sueño, aunque así fuese.

El cuerpo sacó lo que ella pensaba que era una navaja, puso el vidrio grande y grueso cerca de su víctima, ella tuvo una idea, su cabeza dejó de concentrase en la voz y en el cuerpo para comenzar a racionalizar un plan de escape.

Su plan se empezó a llevar a cabo, no era en lo absoluto sencillo y las probabilidades de éxito eran extremadamente bajas.

Empezó con seguir las instrucciones de la voz, cuando la voz dejó de mandar para concentrarse en el acto impúdico, ella agarró el vidrio e intentó cortarle la garganta, intento fallido.

El cuerpo alzó la voz (Si así van a ser las cosas, voy a tener que matarte) (No vas a salir de acá), se abalanzó sobre ella y comenzó a forzarle los brazos, ella intentó correr y arrastrarse pero el cuerpo la jaló por las piernas. La pelea había comenzado.

Ella tenía el vidrio y todas las ganas de triunfar en la lucha, “Tal vez con esto alcance” recuerdo que pensó ella. Ambos cuerpos rodaron por una pequeña bajada de tierra, mientras daban vueltas, ella utilizaba su arma y cortaba la espalda del hombre, pateaba y se escurría, pero parecía que solo gastaba fuerzas, el hombre la ahorcaba con las manos pero ella logró meter una patada en el miembro del hombre.

La voz se impuso de nuevo (DAME EL VIDRIO, TE VOY A CORTAR UNA TETA PERRA) ella sintió miedo, el sueño se convertía en realidad por segundos y su mente dudaba pero no podía frustrarse, su plan tenía que concretarse.

Apretó con fuerza el vidrio en su mano y esta empezó a sangrar, pero eso no importaba, el hombre no podía obtener el arma, si eso sucedía… ella solo esperaba que eso no ocurriera.

¡Tarea fácil para el hombre!, solo puso un poco de fuerzas en sus manos y el vidrio estaba en su posesión (AHORA SI TE VOY A DAR) dijo la voz y el vidrio cortó los brazos de ella repetidas veces, el vidrio cortó los senos de ella, ella intentó darse vuelta para proteger su garganta y que los gritos no se apagaran, entonces el vidrio cortó sus glúteos, sus muslos y sus piernas. Ella sólo gritaba.

Ahora debería voltearse e intentar un golpe fuerte, la meta era salir de la bajada, correr por el camino de tierra y rodar hasta la calle para pedir ayuda a los coches que corrían indiferentes. ¿Cómo no podían ver lo que sucedía? Tal vez si se hubiesen asomado por la ventana, todo hubiera terminado antes.

Dio media vuelta y con la mano agarró el miembro del hombre, fue una tarea difícil pero logró apretarlo y pegarle. (¡PERRA! NADIE SE ESCAPA DE MÍ). Ella corrió hasta llegar al camino, pero por cada paso que daba, el hombre se adelantaba dos y la resistencia de ella disminuía el doble. La corpulencia del hombre se sobreponía a la de ella, la voz era firme, la de ella temblorosa, el odio del cuerpo ajeno le reponía las ganas mientras que el miedo de ella solo la volvía más débil.

El hombre corrió tras ella y de un momento a otro la tenía agarrada por los hombros e inmovilizada de rodillas, en el revuelto el vidrio se había partido por la mitad y ella pudo agarrar un pedazo (SUELTA EL VIDRIO Y TE DEJO IR) declaró la voz. Ella sabía que eran mentiras y no pensaba arriesgarse, “no No NO, no lo voy a soltar” afirmaba ella. Lo empujó con fuerzas y pudo ponerse en pie, ya había salido del pasillo de monte, solo faltaba llegar a los coches, las esperanzas crecían, pronto despertaría del sueño.

Cuando comenzaba a bajar el hombre la siguió y la agarró por los cabellos (CÁLMATE, CÁLMATE, TE VOY A DAR UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD). “Está bien, me calmo, voy a hacer lo que tú digas”, sollozó ella, logró tomar un poco de aire y le hizo creer al hombre que había ganado, mientras este le soltaba los cabellos, ella intentó buscar rápidamente un objeto para defenderse, un palo o tal vez una roca, pero los palos se le partían en las manos y las rocas no existían en ese lugar. Sus ojos vieron una gran lata oxidada y filosa, sin pensarlo tomó el objeto y le pegó en la cara a su atacante.

El hombre se puso colérico y la voz alcanzó un volumen brutal en su cabeza (TE JODISTE, NO TE ESCAPAS PUTA, TE MATO), la voz rugió y con un golpe seco le dio en el cuello, ella resistió y no cayó al piso. Un segundo golpe en su cabeza dificultaron su conocimiento un poco, pero ella no se derrumbó. El hombre tomó fuerza y con ambos brazos la golpeó fuertemente por sus oídos, ella se derribó pero logró tener un lapsus de razón y aprovechó la caída para rodar debajo de un tronco que bloqueaba el camino en bajada.

Ya su cuerpo no tenía fuerzas, su piel estaba llena de cortadas y escoriaciones y ya su mente estaba agotada de soñar.

Intentó rodar aprovechando que el hombre se encontraba del otro lado del tronco pero cuando ya estaba logrando su meta, el hombre le cogió una pierna, ella pataleaba para liberarse pero el cuerpo aprovechó la resistencia que hacía ella y se deslizó debajo del tronco.

El hombre se lanzó sobre ella, la encerró con sus piernas, las manos le tapaban la boca y una llave aplicada por los brazos del cuerpo le quitaban poco a poco el aire, si encontraba un espacio respiraba y gritaba, los brazos no solo la torturaban físicamente, también jugaban con su mente ya que la ahorcaban hasta que estaba a punto de cerrar los ojos, luego aflojaban un poco y volvían a ahorcarla.
Recuerdo que muchos pensamientos pasaron por su cabeza, pero solo algunos lograban concretarse “Resiste, resiste, todavía debe quedar una manera de escape” pensaba ella, “toma aire, pide ayuda y sigue peleando” seguía pensando cuando la voz interrumpió para avisarle su sentencia (YA TE QUEDAN POCOS SEGUNDOS DE VIDA CARAJITA) el hombre había dejado de jugar para terminar con el asunto. Sus ojos ya se cerraban definitivamente, ya iba a despertarse de esa pesadilla.

¡Manos en alto! Gritó una voz nueva. El aire volvió a sus pulmones. ¿Será este el verdadero sueño? Su mente se encontraba fuera de su cuerpo y ahora de su boca salían más ruegos. “MÁTENLO, NO ME HAGAN DAÑO, MÁTENLO” gritaba ella a los policías.
-Busca tu ropa tranquila-
Ella solo gritaba más alto. “¡MÁTENLOO, MÁTENLO YA!”
-Respira, busca tu ropa-

Siguió instrucciones, se vistió y recuperó sus cosas.
-Permíteme tu identificación- dijo el oficial.

La voz se oía (ELLA ES MI NOVIA, YO LA CONOZCO). Los oficiales le preguntaron pero ella temblaba y balbuceaba que no tenía relación alguna con el hombre.

Las manos que le hicieron daño se encontraban esposadas, la voz se había callado.

Los policías la llevaron a un módulo cercano, ella no sentía ningún dolor, la adrenalina le bloqueó cualquier sensación física. Su mente no entendía los hechos, las preguntas de los policías, el alboroto todavía no se asentaba en su cabeza, los pensamientos flotaban.

Los niveles de adrenalina empezaban a bajar, su razón volvía y el dolor comenzaba a crecer.

12:37 pm, ella ya llevaba una hora de pelea.

-Gracias a él te pudimos encontrar- y le señalaron a un pobre señor, un mendigo de ojos azules con pequeños problemas de autismo. El señor había escuchado los gritos de ella y gracias a él, estaba viva.

Ella sonrió, su salvador no decía nada, tan solo le sonreía con la mirada y se compadecía de ella.

El día de ella fue largo, ahora sus días son más largos que antes. Muchas veces he sentido y siento escalofríos por su historia y por las demás, muchas veces he llorado y lloro por ella y por las demás, es que no puedo imaginarme lo difícil que debe haber sido soñar algo así.

MI HISTORIA
Tenía 18 años cuando paso todo. El 19 de Enero del 2010 ella entró a mi vida para cargar con ese mal momento. Yo estoy bien, todo lo que sucedió valió la pena, gracias a esto una persona mala está encerrada y no podrá hacer más daño.

Todo lo que conté acerca de ella es real, sucedió en Caracas, la capital de Venezuela, en los Dos Caminos, a las 11:20 am, caminé bajo amenaza hasta la montaña el Ávila y allí sucedió todo.

El hombre que me ayudó tiene 37 años. Le debo todo.

El abusador también tiene 37 años, no tenía residencia, ahora es la cárcel. Había cometido varios atracos y dos violaciones. Ya había estado en la cárcel y había pagado su sentencia, pero por la misma razón que la gente cambia sin motivo alguno, hay algunas personas que no lo hacen. No todos aprendemos la lección.

Me presenté en la audiencia tres días después y declaré ante la juez todos los hechos. Él también estaba allí, pero negó todo lo que sucedió, mientras hablaba tuve que taparme los oídos, no podía dejar que la depravada voz entrara otra vez en mi cabeza.

El odio llenó todo mi cuerpo por varios días, pero alguien me dijo “La rabia mata” y es verdad, estoy segura que la rabia mató la cordura de él y no pienso dejar que haga lo mismo con la mía.

El miedo sigue a mi lado todos los días, ella también y espero con toda mi alma que la suerte no se me haya ido tampoco.

Mi mayor problema ahora es saber que en este mismo instante en que me encuentro escribiendo y tú leyendo, hay una o más mujeres que gritan por su vida y nadie las escucha, hay unas que justamente ahora están peleando, hay otras que aunque no puedan pelear de la misma manera que lo hice yo, están peleando con ellas mismas, están resistiendo para que todo acabe, están existiendo porque se resisten.

Cada minuto que pasa puede ser crucial para una mujer que está siendo atacada, manipulada, violada.
La frustración que esto me causa es indescriptible. Las y los que tenemos el privilegio de poder contar nuestra historia, aquellas a las que no se nos han pagado los gritos, aquellas que no importa cuántas manos y voces no hayan sometido, hoy estamos leyendo o escribiendo, aquellas que pasamos el mal trago solas tenemos que saber que siempre podemos contar con muchas más personas que van a querer escucharnos, aquellas que lo pasamos acompañadas tenemos que saber que hay otras que lo pasan solas y que tenemos que salir a ayudarlas, pero ambas tenemos que saber que sólo fue un mal trago y que si no queremos bebernos la botella completa o no queremos que otras la prueben pues tenemos que mostrar que valemos, que valemos muchísimo y que vamos a luchar porque estas historias no se repitan, que vamos a callar todas las voces que nos manipulen, que no vamos a permitir que ninguna mano nos haga daño y vamos a tener la seguridad de que siempre que gritemos nos van a escuchar.

Tenemos que buscarnos unas a otras, tenemos que aceptarnos con o sin nuestras historias, tenemos que querer contar, tenemos que querer escuchar más para poder calmarnos y no encerrarnos en el momento, y tenemos el deber de no permitir que sigan ocurriendo. Lo vamos a lograr cuando nos encontremos, pero primero hay que buscarnos.

Con sinceridad
Ella.

Publicado el 22/02/2012