Mis amigos me rechazaron e intentaron que toda la ciudad me rechazara también

En primer lugar, quiero aclarar que aún a día de hoy no tengo claro lo que pasó aquella noche, y tampoco podría jurar que fue una violación, motivo por el cual no he denunciado y guardo un sentimiento de culpabilidad que no me deja vivir. Me gustaría que me dijérais lo que opináis sinceramente. Me ayudaría mucho.

Yo tenía 21 años recién cumplidos cuando pasó aquello. Acababa exámenes y habían sido especialmente duros porque el chico que me gustaba me había enviado una foto con unos pétalos de rosas, y las palabras: «los recolecté de mi huerto, los lavé uno a uno y me follé a otra encima». Para mí fue un mazazo, así que el día que empezaron las fiestas de mi ciudad -una pequeña ciudad del interior de España- me fui con mis amigas a intentar olvidar todas las semanas de llanto y estudio que me había pasado. No bebí tanto, pero el cansancio acumulado de semanas sin dormir bien hizo que el alcohol me subiera mucho más de lo normal.

Creo recordar que estaba llorando en una plaza, con mis amigas cerca bailando, y debió pasar un chico. Según me contaron después, no tenía buena pinta y fue proponiendo a todas que se fueran con él, y todas le mandaron a paseo. Yo me fui con él. Todo esto lo recuerdo muy mal porque yo iba borracha, y me ha costado años de forzar la memoria conseguir recordar algo. Ni siquiera sé si es así o hay partes imaginadas o no sé.

La cosa es que me fui con él a un sitio apartado porque se juntaron una serie de factores:

– el primero, yo había tomado una medicación para los nervios hasta hacía poco que reprimía mi líbido, y me acababa de encontrar con una líbido de 21 años por primera vez en mi vida.

– el segundo, de pequeña tuve un profesor pedófilo que nos contaba cosas y nos tocaba, y llegué a asociar el sexo con la repugnancia.

– el tercero, siempre tuve una baja autoestima y tendí a esconder mis sentimientos amorosos y/o sexuales de cara a los demás.

Lo siguiente que recuerdo es despertar del dolor que me produjo la ruptura de mi himen y forcejear con el tío. Como soy grande y fuerte, no lo tuve difícil y de una patada lo mandé a la otra punta.

Tuve desgarros vaginales y dolores en la zona durante unas semanas, así como pequeños sangrados que me duraron días.

Mis amigas no entendieron que yo quisiera olvidarlo y seguir adelante, pensaron que mentía y me dejaron de hablar. No solo eso, contaron una versión de la historia que aún no he escuchado con la intención de que el resto de conocidos y gente común de mi ciudad me despreciara. La mayoría lo hicieron.

Lo siguiente fue una aversión total a mi ciudad que a día de hoy no he logrado superar, depresión, insomnio -durante los primeros meses dormí con la luz encendida porque no podía hacerlo con ella apagada-, soledad, autotortura psicológica, engordar unos 40 kg, no atreverme a volver a ir sola por la calle en mi ciudad y una gran desconfianza tanto ante los hombres como ante los amigos que me hizo volverme solitaria y mudarme de lugar de vivir cada pocos meses.

Mis antiguas amigas a día de hoy aún intentan atacarme en la medida en que pueden porque me creen culpable de todo y quieren castigarme por lo que hice. Yo he llegado a odiar mi ciudad natal hasta no poder vivir allí, porque es una sociedad muy hermética y cerrada y tampoco he podido conocer a más gente que no conociera mi historia o que no me despreciara. Han pasado 7 años, y dentro de poco vuelven a ser las fiestas de allí, y yo tendré que estar en la ciudad por trabajo.

Publicado el 14/06/2013