«Nadie respeta a las niñas más que yo»

Yo sólo tenía 14 años. Era vulnebrable, frágil, y estaba mal emocionalmente. Era la víctima más fácil del mundo, y ellos lo sabían, pero yo no. Así fue que se aprovecharon de mi debilidad emocional para hacerme ver que podía confiar en ellos. Y eso hice. Me llevaron por un camino a oscuras con la excusa de la adrenalina y la aventura. Y empezaron a hacer chistes que poco a poco dejaron de serlo. En lo que para mí fue un abrir y cerrar de ojos, terminé encerrada en el baño de una piscina con dos chicos y absolutamente ningún control sobre mi cuerpo. Después de eso intenté seguir adelante, en silencio, porque eran amigos de la familia de toda la vida y sabía que si decía algo, cualquier cosa, tenía todas las perder. En repetidas ocasiones intenté razonar con ellos porque ni yo misma era capaz de creer que serían capaces de algo así. Pero nunca hicieron ningún esfuerzo por escucharme y a mí cada vez me dolía más todo. Han pasado ya bastantes años y nunca he tenido el valor de denunciar porque temo tener que ser humillada ante un juez. Ahora vivo con el peso de esa noche, y no parece que quiera irse.

Publicado el 10/01/2019