Retratos

Él era pintor y discapacitado y tenía un perro. Yo tenía 10 años y me gustaban los animales y me fascinaba la cantidad de libros que tenía y el olor de los óleos, que impregnaba todo el piso de intelectual soltero que tenía. Me enseñó cosas sobre arte, sobre Cézanne y Matisse y Picasso. Los prerafaelitas, los románticos, las técnicas, los trazos del pincel. También me regaló libros, los cuentos completos de los Grimm que me llevé conmigo cuando me mudé a España, El Principito, hasta Dale Carnegie y sus lecciones de vida. Me trató como a un adulto y yo me sentí halagada cuando me pedía que me sentara en su regazo, cuando acercaba mi barbilla para darme besos, cuando pasaban tantas cosas que ahora recuerdo con horror y asco. Tenía diez años y me sentía mujer, pero sólo era una niña y él, sólo un violador.

Publicado el 7/09/2015