Una vida desorientada

Desde siempre me ha acompañado un sentimiento de confusión, angustia y depresión que simplemente acepté como parte de mi personalidad. Tengo 39 años, y a raíz de una relación sexual cargada de desprecio, y muy objetual con un hombre con alma de violador, empezaron mis problemas. Pesadillas, sueños, pero sobre todo sensaciones y no poder cortar con el recuerdo obsesivo de lo que me había hecho X.
Fui al psicólogo y empecé a enfrentar recuerdos sepultados bajo el olvido. Ni que decir tiene que con tres años, no sólo no olvidamos sino que nos damos cuenta de todo. Fue así como descubrí que todas mis sensaciones, periodos depresivos y angustias tenían su origen en una violación que sufrí a los tres años y diversos abusos casi hasta los 8.
Estoy en tratamiento actualmente con EMDR. Estoy en pleno proceso y me ha costado muchísimo escribir estas palabras. Sólo quisiera añadir que es una lucha, enfrentarte al monstruo, es una lucha inhumana, pero tengo muchas esperanzas de poder conseguirlo y dejar se sentirme sucia sin motivo aparente, vulnerable, aterrorizada, y sobre todo desorientada en la vida, repitiendo el mismo patrón con casi todas mis parejas a lo largo de la vida.
Creo que esto que estoy haciendo ahora mismo es un paso enorme. Haber podido entrar a vuestra página buscando información, sintiendo que no soy la única con esta lucha diaria, contar mi historia, cuando hace dos años al inicio del tratamiento de EMDR no podía siquiera ver o leer escenas que mostrasen violaciones. Creo que la mejor forma de lucha, mi mayor éxito, es sanarme. He sacado la imagen de San Jorge y el dragón y de San Miguel pisando a la serpiente, aunque parezca una nimiedad me dan fuerzas porque sé que algún día, yo estaré muy por encima de la serpiente. Ya estoy en el camino de vencerla.

Publicado el 4/07/2013