Vale doble

Ya llevo bastante tiempo desde ambas experiencias, pero creo que lo que detonó el esconderlas fue a los 11 años. Estaba jugando con mis muñecas, mi primo me empujó a la cama y empezó a manosearme, yo traté de defenderme, pero me dijo «quien te va a creer a ti, si eres una mocosa». La primera violación que sufrí fue a los 14 años; iba caminando de vuelta de mis clases, un tipo me golpeó hasta que quedé inconsciente, cortó parte de mi piel, y me introdujo un alambre, luego me violó. Cuando desperté estaba sola, en una plaza, con poca ropa y sangrando de brazos y piernas. Sentía tal humillación que solo pude llegar a mi casa, bañarme y hacer como si nada hubiera pasado. Creía, falsamente, que si yo borraba el hecho y no lo comentaba, con el paso del tiempo se olvidaría. Pero no fue así.
La segunda violación fue dos años después (16), solo que esta vez, ni siquiera luché por defenderme. Me entregué, por así decirlo, me sentía tan humillada que sentía que merecía el ultraje.
A los 19 años conté a mi madre lo que me había sucedido, desde ese momento he estado con ayuda psicológica, y veo un poco más optimista la vida. Ánimo para esas mujeres que luchan día a día. Luchemos por nuestra vida, nadie puede arrebatárnosla a menos que nosotras queramos. Pueden llevarse muchas cosas, menos nuestras ganas de luchar.

Publicado el 7/09/2014