Valencia, España

Yo tenía dieciocho años. Mantuve con él seis meses de relación abusiva. Nunca me levantó la mano, ni fue violento o agresivo, pero siempre se las arreglaba para que todo girara a su alrededor, humillándome y burlándose de mí, menospreciando mis necesidades y opiniones, descalificando cualquier protesta por mi parte como «tonterías de mujeres». Un día, durante una sesión del pésimo sexo que practicábamos siempre, le pedí que parara porque me dolía, y no me hizo caso. Me inmovilizó contra la cama, me pasó burlonamente la mano por la cara, se rió de mí, y dijo «peleando sólo conseguirás excitarme más». Mi humillación le resultó mucho más placentera que el acto en sí (tenía anorgasmia). Cuando se lo reproché, después de terminar, me dijo que no sabía que me hubiera molestado tanto, que había sido «sólo una broma». Seguí saliendo con él unos meses más después de eso. Tardé cinco años en darme cuenta de que aquella «broma» había sido abuso sexual.

Publicado el 10/02/2014